La mitad de los edificios de Zaragoza tiene cerramientos acristalados ilegales. San José, Las Delicias, La Almozara o Las Fuentes son los barrios donde más se ha extendido este fenómeno, que está prohibido porque supone aumento de edificabilidad. Un estudio de Ecología y Desarrollo estima que cada año se cierran 2.000 balcones.
MANUEL LÓPEZ. Zaragoza
La mitad de los 26.000 edificios que hay en Zaragoza tiene uno o más cerramientos acristalados colocados en alguna de sus terrazas, pese a que se trata de una práctica prohibida por la normativa, ya que supone un aumento de la edificabilidad máxima permitida. En total, más de 74.000 balcones disponen de alguna instalación de este tipo y la cifra crece: se estima que cada año se acristalan unos 2.000 más. San José, Las Delicias, La Almozara y Las Fuentes son los barrios en los que está más extendido este fenómeno, frente al Distrito Centro, Casco Histórico, Oliver-Valdefierro o Actur, donde la proporción es menor.
Estas son algunas de las conclusiones del estudio "Tuning urbano", elaborado por el sociólogo David Baringo y el economista Rafael López Insausti para la Fundación Ecología y Desarrollo. El estudio, el primero de estas características que se realiza en España, se ha hecho sobre una muestra de 1.325 edificios, el 5,1% del total, y concluye que cerca de 13.000 inmuebles de Zaragoza han incorporado algún tipo de cerramiento en sus fachadas no previsto en el proyecto original. Y eso que no se han tenido en cuenta ni áticos ni patios interiores.
David Baringo confirma que se trata de un fenómeno extendidísimo en la capital aragonesa y que es muy difícil de atajar. La proliferación de balcones con escasas posibilidades de aprovechamiento, las condiciones climatológicas, la gran oferta de cerramientos existente, la necesidad de más espacio y la facilidad de instalación son algunos de los motivos.
Además, socialmente no está mal visto y, a pesar de ser ilegal, el Ayuntamiento no lo persigue de forma sistemática, sino que solo sanciona cuando hay una denuncia, generalmente de un particular. "En Zaragoza es un fenómeno masivo, uno de los elementos más característicos. Hay quien lo considera una plaga, mientras que otros creen que es un pecado venial", dice Baringo.
259 kilómetros de cristal
Del total de inmuebles analizados, el 83,6% dispone de balcones, de los que el 59,4% tiene algún tipo de cerramiento. Los autores del estudio detallan que estas instalaciones suponen unos 259 kilómetros lineales, es decir, la misma distancia que existe entre Madrid y Vitoria. En superficie, ocuparían 880 kilómetros cuadrados, algo menos de la mitad de la provincia de Guipuzcoa.
"Si se quisieran eliminar haría falta un Ayuntamiento paralelo. Algo falla en la normativa cuando se trata de un fenómeno tan extendido. Pero, al mismo tiempo, legalizarlos tal cual se puede considerar injusto", explica Baringo, que considera que, pese a que estos cerramientos son frecuentes en todas las grandes capitales españolas, "en Zaragoza es mucho más habitual".
Si se analiza este fenómeno por distritos, hay grandes diferencias. Por ejemplo, en Casablanca, el 84,6% de los edificios con balcones estudiados tiene cerramientos. En San José y Las Delicias, las proporciones son similares y alcanzan el 77,3% y 75,4%, respectivamente. La Almozara (69,7%), Las Fuentes (69,3%) y Santa Isabel (65,5%) son las siguientes en la clasificación de cerramientos.
En otras zonas de la ciudad, la incidencia es menor. Es el caso del Distrito Centro, al ser las viviendas más amplias, el número de cerramientos cae al 32,9%. En Actur y Oliver-Valdefierro, con nuevas urbanizaciones, el porcentaje se queda en el 50%. El Casco Histórico, muy vigilado en materia de disciplina urbanística, la proporción es del 43,4%.
El estudio estadístico también analiza el tipo de instalación. La mayoría (un 80,9%) cierra por completo el hueco. En casi todos los casos, el material escogido para la carpintería de los cerramientos es el aluminio (86,8%). Entre los vidrios más utilizados, destacan los transparentes, que representan el 79% del total, frente al 21% restante que opta por cristales opacos con efecto espejo o satinados. En ocasiones, se complementan con cortinas, persianas o toldos.
Impacto en el paisaje urbano
Este aspecto tiene relación directa con uno de los principales problemas de los cerramientos: su impacto en el paisaje urbano, ya que en la mayoría de los casos se trata de intervenciones que impulsa el propietario de la vivienda, sin atenerse a ningún criterio de uniformidad. Según el informe, el 85% de los edificios que tienen cerramientos combinan diseños o materiales diferentes, circunstancia que afea la fachada del edificio y el paisaje urbano.
El estudio subraya que uno de los aspectos en los que coinciden los expertos consultados es "en la falta de sensibilidad y cultura urbanística" de Zaragoza, que ha impedido una ordenanza de paisajismo. El informe apunta que será necesario introducir criterios de legalización condicionada, por ejemplo a cambio de proyectos unitarios de mejora de las fachadas a los que debería verse obligado el beneficiario del cerramiento. "Se trata de convertir el problema en una oportunidad de mejora estética y ambiental de las ciudades", concluye el estudio.
NOTA DE AVBAT: Los autores del estudio (David Baringo y Rafael López Insausti) se reunieron antes de iniciarlo con socios de AVBAT para conocer los detalles del estudio de AVBAT en Barcelona.


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